{"id":148,"date":"2023-06-08T17:01:29","date_gmt":"2023-06-08T17:01:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sadalone.org\/2023\/?page_id=148"},"modified":"2023-06-24T17:42:37","modified_gmt":"2023-06-24T17:42:37","slug":"los-ii-cuartos-2023","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.sadalone.org\/2023\/publicaciones\/los-ii-cuartos-2023\/","title":{"rendered":"Los [II] cuartos (2023)"},"content":{"rendered":"<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"color: #000000;\"><strong><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Los [II] cuartos (infame) esclavitud [en la ruta de la seda]<\/span><\/strong><\/span><\/em><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Primera edici\u00f3n: marzo, 2023 <\/span><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">ISBN: 978-84-126868-6-9 \/\u00a0Dep\u00f3sito Legal: M 7284-2023 <\/span><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Mercurio Editorial \/\u00a0Colecci\u00f3n Candilejas n.\u00ba 6<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif;\"><span style=\"font-size: 16px;\">Bibliotecas<\/span>: <a href=\"https:\/\/www3.gobiernodecanarias.org\/aplicaciones\/bibliotecavirtual\/cgi-bin\/opac?TITN=1319448\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">BICA<\/a>.<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-269 size-full\" src=\"https:\/\/www.sadalone.org\/2023\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/vsantanasanjurjo_Los-II-cuartos_300x447.jpg\" alt=\"\" width=\"244\" height=\"447\" srcset=\"https:\/\/www.sadalone.org\/2023\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/vsantanasanjurjo_Los-II-cuartos_300x447.jpg 244w, https:\/\/www.sadalone.org\/2023\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/vsantanasanjurjo_Los-II-cuartos_300x447-164x300.jpg 164w\" sizes=\"auto, (max-width: 244px) 100vw, 244px\" \/><\/p>\n<hr style=\"background-color: #000000;\" \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px; color: #800000;\">\u00abLa tierra es redonda como una naranja\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px; color: #800000;\">\u00abSin la vigilancia y los cuidados de \u00darsula se dej\u00f3 arrastrar por su imaginaci\u00f3n hacia un estado de delirio perpetuo del cual no se volver\u00eda a recuperar. Pasaba las noches dando vueltas en el cuarto, pensando en voz alta, buscando la manera de aplicar los principios del p\u00e9ndulo a las carretas de bueyes, a las rejas del arado, a toda la que fuera \u00fatil puesto en movimiento. Lo fatig\u00f3 tanto la fiebre del insomnio, que una madrugada no pudo reconocer al anciano de cabeza blanca y ademanes inciertos que entr\u00f3 en su dormitorio. Era Prudencio Aguilar\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u00abCuando estaba solo, Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda se consolaba con el sue\u00f1o de los cuartos infinitos. So\u00f1aba que se levantaba de la cama, abr\u00eda la puerta y pasaba a otro cuarto igual, con la misma cama de cabecera de hierro forjado, el mismo sill\u00f3n de mimbre y el mismo cuadrito de la Virgen de los Remedios en la pared del fondo. De ese cuarto pasaba a otro exactamente igual, cuya puerta abr\u00eda para pasar a otro exactamente igual, y luego a otro exactamente igual, hasta el infinito. Le gustaba irse de cuarto en cuarto, como en una galer\u00eda de espejos paralelos, hasta que <\/span><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Prudencio Aguilar le tocaba el hombro. Entonces regresaba de cuarto en cuarto, despertando hacia atr\u00e1s, recorriendo el camino inverso, y encontraba a Prudencio Aguilar en el cuarto de la realidad. Pero una noche, dos semanas despu\u00e9s de que lo llevaron a la cama, Prudencio Aguilar le toc\u00f3 el hombro en un cuarto intermedio, y \u00e9l se qued\u00f3 all\u00ed para siempre, creyendo que era el cuarto real\u00bb.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em> (1967)<\/span><\/p>\n<hr style=\"background-color: #000000;\" \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Como en el sue\u00f1o de los cuartos infinitos, bajo el casta\u00f1o, Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda, sentado y alejado de la realidad, comienza a ir de mon\u00f3logo en mon\u00f3logo para intentar poner en marcha, a trav\u00e9s de los recuerdos, una nueva empresa colectiva que le permita refundar Macondo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Los siete primeros cap\u00edtulos de <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em> de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez (1967) son el sustento de esta recreaci\u00f3n literaria de naturaleza l\u00edrico-divulgativa que naci\u00f3 con el prop\u00f3sito de homenajear la novela e invitar a su lectura y relectura, y que ha servido de inspiraci\u00f3n para que el dramaturgo Nacho Cabrera Guedes preparara, para su compa\u00f1\u00eda Teatro La Rep\u00fablica, el libreto de <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=JwFOy-oyYak\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Colacerdo<\/a> (2023).<\/span><\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" width=\"630\" height=\"354\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/JwFOy-oyYak\" title=\"YouTube video player\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<hr style=\"background-color: #000000;\" \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">(Infame) esclavitud\u2026<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px; color: #800000;\">Vine a por \u00e9l, se\u00f1or. Mat\u00f3 a mi padre. En Riohacha. Con una lanza cebada. Todos lo vieron. Y todos oyeron en la gallera donde velaron su cuerpo la amenaza. \u00abTe voy a matar\u00bb, dicen que dijo. Mi madre estaba embarazada cuando qued\u00f3 viuda. Quiso vengarse, pero estaba a punto de parirme y esper\u00f3. Luego, no pudo: el asesino, su mujer y algunos m\u00e1s se fueron del pueblo. Dicen que cogieron el camino de la sierra y que la atravesaron. No lo s\u00e9. Yo he llegado bordeando la costa. Mi madre enloqueci\u00f3 al saberlo. Una india guajira que hab\u00eda sido acogida por ella cuando no tuvo donde parir a sus mellizos la llev\u00f3 hasta un gitano que paraba por esos d\u00edas en el pueblo. \u00c9l se limit\u00f3 a decir que buscaran en la casa abandonada. No sab\u00edan qu\u00e9, pero no importaba: \u00abLas cosas tienen vida propia, todo es cuesti\u00f3n de despertarles el \u00e1nima\u00bb, dicen que les dijo. \u00abLo que tenga que ser, aparecer\u00e1\u00bb. Miraron habitaci\u00f3n por habitaci\u00f3n, alacenas y roperos, bajo los cobertizos y en el cuarto de aperos. Finalmente, dieron en el patio con la lanza. Estaba medio desenterrada. Los perros la hab\u00edan ido sacando poco a poco, encendidos por el olor de la carne. Junto a ella vieron varias cabezas de gallos de pelea. Mi madre coloc\u00f3 el arma en un lugar destacado de la casa. En la salita de las visitas. Frente al sill\u00f3n donde bordaba en bastidor junto con sus hermanas y mis primas. Nunca me dej\u00f3 cogerla. Me la se\u00f1alaba y con un sentencioso \u00abtodav\u00eda no\u00bb volv\u00eda a sus quehaceres. Cuando tuve edad de saber lo que esperaba de m\u00ed, me asinti\u00f3 con la cabeza. Me cont\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda muerto mi padre y qui\u00e9n le quit\u00f3 la vida. Supe luego de la guajira y el gitano, y de c\u00f3mo durante mucho tiempo consigui\u00f3 aplacar sus deseos de venganza porque el \u00e1nima de mi padre se le aparec\u00eda. Mantuvieron esta convivencia marital imposible hasta que nac\u00ed y vio que no hab\u00eda engendrado una iguana ni un hijo con cola de cerdo. Una noche se le apareci\u00f3 en sue\u00f1os y le dijo que se ten\u00eda que ir. Mi madre le pregunt\u00f3 que ad\u00f3nde y \u00e9l dijo que a Macondo. \u00abMe dejas sola\u00bb, \u00abTienes a Prudencito\u00bb, y yo mamaba de la teta ajeno a este compromiso con el que pas\u00e9 mis primeros a\u00f1os y mi juventud hasta ese \u00abahora s\u00ed\u00bb que me ha tra\u00eddo hasta aqu\u00ed. Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda mat\u00f3 a mi padre. Me lo dijo mi madre siendo yo chico. Me ense\u00f1\u00f3 a odiarle; tanto, que aprend\u00ed a rezar pronto para salvarme de la ira que iba acumulando. Lo maldije y me promet\u00ed buscarlo para acabar con \u00e9l. Le clavar\u00eda una lanza. Ojo por ojo. Ya muerto, coger\u00eda y arrastrar\u00eda su cuerpo por la selva de regreso a Riohacha, cavar\u00eda su tumba junto a la de mi padre y all\u00ed lo dejar\u00eda. As\u00ed tendr\u00eda mi padre la oportunidad que no tuvo de matarlo nuevamente. Dos muertes seguidas, una detr\u00e1s de la otra, era lo que se merec\u00eda aquel malnacido. Cuando tuve edad suficiente, sal\u00ed a cumplir con mi promesa. Cruc\u00e9 la sierra. Llegu\u00e9 a Macondo. Pregunt\u00e9 por \u00e9l. Me dijeron d\u00f3nde estaba. Vi a su mujer. Vieja, dando \u00f3rdenes, gobernando aquella casa que ol\u00eda a esti\u00e9rcol. A \u00e9l no lo vi. Esper\u00e9 a que anocheciera, cuando todos durmieran, cuando la guardia estuviera baja. Si ten\u00eda que matarla a ella, pues que tambi\u00e9n cayera. Entr\u00e9. Todo estaba en silencio. Desde una ventana, divis\u00e9 la silueta de un casta\u00f1o y alguien sentado apoyado al tronco.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px; color: #000000;\"><strong>Mon\u00f3logo 1<\/strong>. Prudencio Aguilar; evocaciones a Nicanor Reyna, Pietro Crespi, Remedios Moscote, Apolinar Moscote, Alirio Noguera y Francisco el Hombre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px; color: #000000;\"><strong>Mon\u00f3logo 2\u00ba<\/strong>. Melquiades; evocaciones a Rebeca Buend\u00eda y Pilar Ternera, y a los ya nombrados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px; color: #000000;\"><strong>Mon\u00f3logo 3\u00ba<\/strong>. \u00darsula; evocaciones a Arcadio Buend\u00eda, Santa Sof\u00eda de la Piedad y Gerineldo M\u00e1rquez, y a los ya nombrados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px; color: #000000;\"><strong>Mon\u00f3logo 4\u00ba<\/strong>. Jos\u00e9 Arcadio, Aureliano y Amaranta; evocaciones a los ya nombrados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px; color: #000000;\"><strong>Mon\u00f3logo 5\u00ba<\/strong>. Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda; evocaciones a los ya nombrados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">\u2026[en la ruta de la seda]<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px; color: #800000;\">Vine a por \u00e9l, se\u00f1or. Pero al final lo dej\u00e9 ah\u00ed, donde siempre, bajo el casta\u00f1o y con su delirio, con esa infame esclavitud que le hac\u00eda creer que siguiendo la ruta de la seda hallar\u00eda la paz.<\/span><\/p>\n<hr style=\"background-color: #000000;\" \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'trebuchet ms', geneva, sans-serif; font-size: 16px;\">Much\u00edsimas gracias a Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez por <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>; a Enrique Mateu de Villavicencio por \u201cInfame esclavitud\u201d; a Kitaro por \u201cSilk road\u201d; a Nacho Cabrera Guedes por estos cuartos que en su origen mucho le deben; y, c\u00f3mo no, como siempre, a Jorge A. Liria Rodr\u00edguez y Patricia Franz Santana, por tanto y por estar conmigo cuando se hizo realidad el principio de todo lo que nos convoca en estas p\u00e1ginas: <a href=\"https:\/\/www.sadalone.org\/2023\/publicaciones\/los-cuartos-y-los-finales-2019\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Los cuartos y los finales<\/a> (2019).<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los [II] cuartos (infame) esclavitud [en la ruta de la seda] Primera edici\u00f3n: marzo, 2023 ISBN: 978-84-126868-6-9 \/\u00a0Dep\u00f3sito Legal: M 7284-2023 Mercurio Editorial \/\u00a0Colecci\u00f3n Candilejas n.\u00ba 6 Bibliotecas: BICA. \u00abLa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":86,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_crdt_document":"","footnotes":""},"class_list":["post-148","page","type-page","status-publish","hentry"],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.sadalone.org\/2023\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/148","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.sadalone.org\/2023\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.sadalone.org\/2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sadalone.org\/2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sadalone.org\/2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=148"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/www.sadalone.org\/2023\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/148\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":357,"href":"https:\/\/www.sadalone.org\/2023\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/148\/revisions\/357"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sadalone.org\/2023\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/86"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.sadalone.org\/2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=148"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}